Metz es una mezcla de arquitecturas: vestigios galorromanos, ciudad medieval, plazas del siglo XVIII, barrio imperial de 1900, barrio contemporáneo del Anfiteatro, son varias ciudades que se acompañan y complementan en total armonía.
Construida entre 1220 y 1520, la catedral Saint-Étienne domina la ciudad y ofrece, para su contemplación, magníficas vidrieras realizadas desde el siglo XIII hasta el XX (Chagall...). La nave (42 m) está entre las más altas de todo el mundo gótico.


Un laberinto de salas y corredores contiene las termas galorromanas conservadas in situ en el Grenier de Chèvremont del siglo XV. Escenas de la vida antigua, colección merovingia, chancel de Saint-Pierre-aux-Nonnains, techos góticos de madera y pintados son algunos de los tesoros revelados.
El Barrio Imperial (barrio de la estación), ilustración remarcable, conservada integralmente, del urbanismo germánico de principios del siglo XX, ofrece una extraordinaria enciclopedia de los estilos históricos o nuevos: romano, gótico, renacentista o barroco, Art Déco y Jugendstil. Este Barrio ha sido propuesto para que se proclame patrimonio mundial de la UNESCO.


Primera antena descentralizada de un museo de Francia, el Centro Pompidou-Metz es una obra maestra de la arquitectura contemporánea. Concebido por el dúo franco-japonés Jean de Gastines - Shigeru Ban, con Philip Gumuchdjian Architects para el diseño del proyecto ganador del concurso, ofrece tres galerías de exposiciones cubiertas por un audaz techo que recuerda a un sombrero chino.
La flecha, 77 metros de altitud, es un guiño al año 1977, fecha de inauguración del Centro Pompidou-París. El Centro Pompidou-Metz presenta, a través de sus exposiciones, el arte moderno y contemporáneo...
En el corazón de Metz, las plazas renovadas, place de Chambre, place d’Armes, place Saint-Louis, y pronto la place de la République, acogen a lo largo de todo el año una serie de eventos que las transforman en lugares de vida y de encuentros.


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